Descubrir un pequeño bulto en la encía suele generar preocupación, especialmente cuando aparece de repente y no sabes cuánto tiempo lleva ahí. Puede parecer un granito, una pequeña bola, una zona inflamada o incluso presentar un punto blanco en el centro. En algunos casos duele al tocarlo y en otros no produce absolutamente ninguna molestia.
Precisamente esa variedad hace que resulte difícil saber qué significa simplemente observándolo frente al espejo. Un bulto en la encía puede aparecer por diferentes motivos: desde una irritación localizada hasta una infección relacionada con un diente. Por eso, si permanece durante varios días, vuelve a aparecer en el mismo lugar o se acompaña de otros síntomas, conviene realizar una valoración para conocer su origen.
No todos los bultos en la encía tienen la misma causa
La encía y el resto de los tejidos de la boca pueden reaccionar ante diferentes estímulos. Una infección dental puede generar una inflamación localizada, pero también pueden aparecer lesiones relacionadas con traumatismos, acumulación de placa, irritaciones o alteraciones de los propios tejidos.
El aspecto exterior puede resultar parecido aunque el origen sea completamente diferente. Dos pacientes pueden presentar una pequeña protuberancia blanca prácticamente idéntica y necesitar abordajes distintos.
Por eso, más que intentar identificar el problema únicamente por su forma o color, resulta importante estudiar dónde se encuentra, cuánto tiempo lleva presente y qué ocurre con los dientes cercanos.
Una infección dental puede manifestarse a través de la encía
Una de las situaciones que deben descartarse es que el origen se encuentre en un diente cercano. Una caries profunda, una fractura o determinados problemas de la pulpa pueden favorecer el desarrollo de una infección alrededor de la raíz.
En ocasiones, el organismo crea una pequeña vía de drenaje hacia la encía. El paciente puede observar entonces una especie de granito junto al diente que aumenta y disminuye de tamaño o incluso desaparece durante un tiempo y posteriormente vuelve.
Esta lesión puede corresponder a una fístula dental y es especialmente importante entender que su presencia no significa que el problema se haya solucionado porque deje de doler.
¿Cómo puede existir una infección si el diente no duele?
Esta es una de las situaciones que más confunden a los pacientes. Existe la idea de que una infección dental siempre tiene que provocar un dolor intenso, pero no necesariamente ocurre así.
Cuando existe una vía por la que el contenido inflamatorio puede drenar, la presión en los tejidos puede disminuir y el paciente puede experimentar pocas molestias.
Por eso es posible tener un pequeño bulto recurrente en la encía sin sentir dolor importante en el diente responsable.
La ausencia de dolor no permite descartar una infección. De hecho, en determinados casos ese pequeño cambio en la encía puede ser precisamente la señal que permite descubrir un problema que estaba evolucionando de forma silenciosa.
Un absceso puede producir una inflamación más evidente
Cuando existe acumulación de material infeccioso en los tejidos puede formarse un absceso. Dependiendo de su origen y localización, la encía puede aparecer inflamada, sensible y dolorosa.
En algunos casos el paciente nota presión, dolor al morder o sensación de que el diente está más alto. También puede aparecer mal sabor si existe drenaje hacia la boca.
Cuando la inflamación aumenta rápidamente, aparece fiebre o empieza a extenderse hacia la cara, la valoración debe realizarse con especial rapidez.
Las infecciones dentales no deberían tratarse únicamente intentando disminuir la inflamación. Es necesario identificar y tratar el origen.
El problema también puede comenzar en la encía
No todos los bultos próximos a un diente proceden del interior de la pieza. Una infección periodontal localizada también puede generar inflamación en los tejidos que rodean la raíz.
En estos casos pueden existir bolsas periodontales, acumulación de sarro, sangrado o pérdida de soporte alrededor del diente.
Diferenciar un problema de origen pulpar de uno periodontal resulta fundamental porque el tratamiento puede ser completamente distinto.
La exploración clínica y, cuando está indicado, las pruebas radiográficas ayudan a determinar qué estructura está afectada.
Una irritación puede producir una pequeña protuberancia
La boca está sometida continuamente a pequeños traumatismos. Morder accidentalmente una zona, utilizar un cepillo de manera demasiado agresiva o el roce repetido de una prótesis o restauración pueden irritar los tejidos.
Como respuesta puede aparecer una zona inflamada o elevada.
Cuando el factor que produce la irritación desaparece, muchas de estas lesiones mejoran progresivamente. Sin embargo, si un bulto permanece durante semanas o reaparece constantemente, no conviene asumir que se trata simplemente de un roce.
¿Y si el bulto es duro?
No todas las protuberancias de la encía son blandas. Algunas personas descubren una zona dura que parece formar parte del propio hueso y que puede llevar presente mucho tiempo sin producir molestias.
Existen prominencias óseas benignas que pueden formar parte de la anatomía de algunas personas y no necesitar ningún tratamiento.
Una situación diferente es descubrir una zona dura nueva que aumenta de tamaño o presenta cambios. En ese caso conviene estudiarla para determinar exactamente de qué se trata.
La consistencia por sí sola tampoco permite realizar un diagnóstico.
Un bulto blanco no significa necesariamente que tenga pus
El color puede generar bastante confusión. Una pequeña lesión blanquecina puede tener diferentes explicaciones y no todo punto blanco sobre la encía corresponde a una infección.
Puede existir tejido irritado, una pequeña úlcera, una fístula u otros cambios de la mucosa.
Por eso, intentar pinchar o vaciar una lesión porque parece contener pus no es recomendable. Además de provocar una herida, no solucionaría la causa si el problema procede de un diente o de tejidos más profundos.
¿Conviene explotar un bulto en la encía?
No.
Manipularlo con los dedos, agujas u otros objetos puede lesionar los tejidos e introducir más bacterias en la zona.
Incluso cuando una lesión drena y disminuye de tamaño, eso no significa que la causa haya desaparecido. Si existe una infección relacionada con una raíz, el origen seguirá presente hasta que se realice el tratamiento correspondiente.
Lo adecuado es mantener una higiene cuidadosa y solicitar una valoración si la lesión persiste o presenta características que generen dudas.
¿Los antibióticos eliminan el problema?
Los antibióticos no son la solución automática ante cualquier bulto o infección dental y no deberían utilizarse sin indicación profesional.
Cuando el origen se encuentra dentro de un diente, puede ser necesario tratar la pieza mediante el procedimiento correspondiente. Si el problema es periodontal, el abordaje será diferente.
En determinadas infecciones los antibióticos pueden estar indicados como parte del tratamiento, pero no sustituyen la eliminación de la causa.
Tomarlos por iniciativa propia puede disminuir temporalmente algunos síntomas sin resolver el origen del problema.
¿Qué ocurre si el bulto desaparece solo?
Depende de la causa.
Una pequeña irritación puede resolverse cuando desaparece el factor que la provocaba. Sin embargo, algunas fístulas relacionadas con infecciones dentales pueden aparecer y desaparecer repetidamente.
Este comportamiento puede llevar al paciente a pensar que el problema se ha solucionado.
Si una lesión desaparece y semanas después vuelve exactamente al mismo punto, esa recurrencia es una razón importante para realizar una revisión.
¿Cómo se diagnostica?
La valoración comienza observando la lesión, su localización, consistencia, color y relación con los dientes próximos. También resulta importante conocer desde cuándo está presente, si cambia de tamaño y si existen síntomas asociados.
Cuando se sospecha un origen dental pueden realizarse pruebas sobre las piezas cercanas para valorar su vitalidad y respuesta a diferentes estímulos.
En determinadas situaciones una radiografía permite estudiar las raíces y el hueso y detectar alteraciones que no pueden verse directamente en la boca.
El diagnóstico es lo que permite elegir el tratamiento adecuado en lugar de actuar únicamente sobre el bulto visible.
¿Qué tratamiento puede necesitar?
Dependerá completamente del origen.
Si existe una infección procedente del interior de un diente y la pieza puede conservarse, puede ser necesario realizar una endodoncia o tratar una endodoncia previa que presente problemas.
Cuando el origen es periodontal, habrá que abordar los tejidos que rodean la pieza.
Si se trata de una irritación, eliminar el factor que la provoca puede permitir que la zona se recupere.
Y si la lesión tiene características diferentes o no puede identificarse claramente durante la exploración inicial, puede ser necesario realizar estudios adicionales.
Por eso no existe un único tratamiento para todos los bultos en la encía.
¿Cuándo deberías acudir al dentista?
Conviene realizar una revisión si el bulto permanece durante varios días sin una explicación clara, reaparece siempre en el mismo lugar o se encuentra junto a un diente que anteriormente ha presentado problemas.
También debería valorarse si existe dolor, pus, mal sabor, sangrado, movilidad dental o molestias al morder.
Si la inflamación aumenta rápidamente, aparece fiebre, afecta a la cara o existe dificultad para tragar, abrir la boca o respirar, es necesario buscar atención sanitaria con mayor urgencia.
Además, cualquier lesión de los tejidos orales que persista durante semanas, cambie progresivamente o no tenga una causa evidente merece una valoración profesional.
Un pequeño bulto puede ser la pista, no el problema
Cuando aparece una protuberancia en la encía, es fácil centrar toda la atención en hacer que desaparezca. Sin embargo, en algunos casos esa lesión visible es simplemente la forma en la que la boca está mostrando un problema que se encuentra en una zona más profunda.
En Clínica Dental Ríos Alcaide, en Écija, valoramos este tipo de lesiones estudiando tanto la encía como los dientes y tejidos próximos para identificar su origen antes de decidir el tratamiento.
Porque ante un bulto en la encía, saber cómo eliminarlo no es la primera pregunta que deberíamos hacernos. Lo más importante es descubrir por qué ha aparecido.