Cuando empieza a doler una muela, lo primero que solemos pensar es en una caries. Pero te miras frente al espejo y no ves ningún agujero, ninguna mancha oscura ni nada aparentemente diferente. Incluso puede que te hayan revisado recientemente y te preguntes cómo es posible que ese diente haya empezado a molestar.
La realidad es que una muela puede doler sin que la causa sea necesariamente una caries. Una fisura, una sobrecarga provocada por la mordida, el bruxismo, un problema en la encía, una restauración antigua o incluso un dolor que procede de otra zona pueden generar síntomas similares.
Además, hay otro detalle importante: que tú no veas una caries no significa necesariamente que podamos descartarla. Algunas lesiones aparecen entre los dientes o en zonas difíciles de observar sin una exploración adecuada.
El dolor dental no siempre significa caries
La caries es una causa frecuente de dolor dental, pero está lejos de ser la única.
Un diente está formado por diferentes tejidos y además se encuentra rodeado por encía, ligamento periodontal y hueso.
Cualquiera de estas estructuras puede generar molestias.
Por eso, cuando alguien dice “me duele una muela”, todavía necesitamos averiguar exactamente qué tejido está provocando el dolor.
El tipo de dolor aporta mucha información
No es lo mismo una punzada al beber agua fría que una molestia al morder.
Tampoco se comporta igual un dolor que aparece únicamente al comer que otro que empieza espontáneamente durante la noche.
Durante la valoración interesa saber:
- qué provoca el dolor;
- cuánto dura;
- si aparece al morder;
- si responde al frío o al calor;
- si existe inflamación;
- si duele de forma espontánea;
- y si puedes identificar claramente qué diente está molestando.
Estas diferencias ayudan a orientar el diagnóstico.
1. Una fisura dental puede provocar dolor sin que veas nada
Los dientes pueden desarrollar pequeñas fisuras difíciles de detectar a simple vista.
Algunas son superficiales y no generan problemas.
Otras pueden extenderse hacia zonas más profundas y producir síntomas.
El paciente puede mirar la muela frente al espejo y verla aparentemente intacta.
¿Cómo suele doler un diente fisurado?
Uno de los patrones posibles es un dolor agudo al morder determinados alimentos.
Curiosamente, algunas personas notan especialmente la punzada cuando dejan de ejercer presión.
También puede aparecer sensibilidad al frío.
Sin embargo, las fisuras pueden presentar síntomas muy variables y no siempre son fáciles de identificar.
¿Por qué se fisura una muela?
Puede ocurrir por diferentes motivos.
Morder un objeto o alimento muy duro puede producir una fractura, pero también influyen las fuerzas repetidas durante años.
Los dientes con restauraciones grandes pueden presentar una estructura diferente a una pieza completamente intacta.
El bruxismo y determinadas sobrecargas también pueden contribuir.
2. El bruxismo puede hacer que una muela duela
Apretar o rechinar los dientes somete las piezas a fuerzas importantes.
Y no siempre somos conscientes de que lo hacemos.
Si ocurre durante el sueño, puedes despertarte con una muela sensible, sensación de presión o molestias al morder.
En algunos pacientes también existe cansancio mandibular o tensión muscular.
¿Por qué puede doler solo una muela si aprieto todos los dientes?
Porque las fuerzas no siempre se distribuyen de manera uniforme.
Dependiendo de la mordida, una pieza puede recibir una carga mayor que las demás.
Esa muela puede terminar especialmente sensible aunque el resto de la boca no moleste.
Por eso durante la exploración también puede ser necesario estudiar cómo contactan los dientes.
3. Una muela puede estar recibiendo demasiada presión
No hace falta presentar necesariamente bruxismo para que exista una sobrecarga.
Una restauración reciente, un pequeño cambio en la mordida o determinadas posiciones dentales pueden hacer que una pieza contacte antes que las demás.
El paciente suele describir una sensación característica: “parece que esa muela toca primero”.
Con el tiempo puede aparecer dolor al masticar.
¿Puede ocurrir después de un empaste?
Sí.
Después de realizar una restauración, si la superficie queda ligeramente alta, el diente puede recibir más presión al cerrar la boca.
Esto puede generar molestias.
Si después de un empaste notas que esa pieza choca claramente antes que las demás, conviene revisarla.
En algunos casos puede ser necesario realizar un pequeño ajuste.
4. Un empaste antiguo también puede dar problemas
Las restauraciones están sometidas a fuerzas y cambios durante años.
Pueden desgastarse, fracturarse parcialmente o presentar alteraciones en sus márgenes.
También puede aparecer una nueva lesión alrededor del empaste.
Por eso una muela restaurada hace muchos años puede empezar a doler aunque haya funcionado correctamente durante todo ese tiempo.
¿Significa que hay que cambiar todos los empastes antiguos?
No.
Una restauración no debería sustituirse únicamente porque tenga muchos años.
Hay que valorar su estado.
Si continúa funcionando correctamente y no existe ningún problema, puede mantenerse.
La decisión debe basarse en criterios clínicos, no simplemente en su antigüedad.
5. La encía puede hacerte creer que te duele la muela
A veces el origen de la molestia no está dentro del diente.
La encía que rodea una pieza puede inflamarse y generar dolor localizado.
Esto puede ocurrir por acumulación de placa, sarro o pequeños traumatismos.
El paciente señala la muela, aunque en realidad el tejido sensible se encuentra alrededor.
La comida atrapada entre dos muelas puede doler bastante
Un fragmento de alimento puede quedar comprimido entre dos piezas.
Al principio quizá solo notas presión.
Después la papila interdental puede inflamarse y empezar a doler.
En algunos casos retirar correctamente el alimento produce un alivio muy evidente.
¿Por qué puede quedarse comida siempre en el mismo sitio?
Cuando ocurre repetidamente, puede existir un problema en el punto de contacto entre los dientes.
También puede influir una restauración, un movimiento dental o alguna alteración de las superficies.
La solución no debería consistir únicamente en retirar los restos después de cada comida.
Conviene averiguar por qué ese espacio los retiene continuamente.
6. Una muela del juicio puede provocar dolor en la zona
Las muelas del juicio pueden generar molestias incluso cuando no existe una caries.
Si una pieza está parcialmente erupcionada, el tejido que la rodea puede inflamarse.
Puede aparecer dolor en la parte posterior de la boca, mal sabor o dificultad para limpiar correctamente.
En algunos casos también resulta incómodo abrir mucho la boca.
¿Cómo sé si realmente es la muela del juicio?
No siempre puedes identificarlo por tu cuenta.
El dolor puede irradiarse y hacer difícil saber qué pieza está provocando el problema.
La exploración y, cuando está indicada, una radiografía permiten valorar la posición de la muela y los tejidos próximos.
No todas las muelas del juicio necesitan extracción.
7. Un problema periodontal puede producir molestias
Los tejidos que sostienen los dientes también pueden enfermar.
La periodontitis puede provocar pérdida de soporte y otros cambios alrededor de las piezas.
Aunque muchas veces evoluciona sin dolor intenso, determinadas situaciones pueden generar molestias.
Puede existir además sangrado, retracción de encías, movilidad o cambios en la posición dental.
¿Una muela que se mueve puede doler?
Puede existir sensibilidad cuando una pieza presenta movilidad o recibe fuerzas.
Sin embargo, una movilidad nueva necesita una valoración específica.
No debería atribuirse simplemente a la edad.
Hay que estudiar el estado del hueso, la encía y las fuerzas que recibe ese diente.
8. La pulpa puede inflamarse aunque no veas una caries
En el interior del diente se encuentra la pulpa dental.
Puede inflamarse por diferentes motivos, incluyendo caries, traumatismos, fisuras o determinados procedimientos previos.
Cuando esto ocurre pueden aparecer sensibilidad intensa y dolor.
El comportamiento de ese dolor aporta información sobre el estado pulpar.
¿Qué significa que el dolor permanezca después del frío?
Este dato es importante.
Una sensibilidad breve que desaparece inmediatamente al retirar el estímulo presenta un comportamiento diferente a un dolor que continúa durante bastante tiempo.
Si bebes algo frío, apartas el vaso y la muela sigue doliendo, conviene valorarla.
La duración del dolor es una información muy útil durante el diagnóstico.
¿Y si duele con calor?
La sensibilidad al calor también puede aparecer en determinados problemas pulpares.
Especialmente si el dolor es intenso o permanece después de retirar el estímulo.
Si una pieza empieza a reaccionar tanto al frío como al calor y anteriormente no lo hacía, merece una revisión.
No conviene limitarse a evitar las bebidas que provocan la molestia.
9. El dolor puede proceder de otra zona
Nuestro sistema nervioso no siempre identifica con precisión el origen del dolor.
Una persona puede señalar una muela concreta y, después de la exploración, descubrir que la causa está en otra pieza próxima.
Esto se conoce como dolor referido.
Es uno de los motivos por los que no debería realizarse un tratamiento irreversible basándose únicamente en dónde cree el paciente que duele.
Los senos paranasales también pueden producir sensación de dolor dental
Las raíces de algunos dientes superiores se encuentran próximas a los senos maxilares.
Determinados procesos sinusales pueden generar presión o molestias que se perciben como dolor en varias piezas superiores.
El paciente puede pensar que tiene varias muelas afectadas al mismo tiempo.
La presencia de congestión y otros síntomas puede aportar información.
¿Cómo diferenciar un dolor sinusal de uno dental?
No siempre resulta sencillo.
Los síntomas, la exploración y la historia clínica ayudan a establecer diferencias.
Cuando el origen no parece dental puede ser necesario valorar otras causas con el profesional sanitario correspondiente.
Lo importante es no tratar un diente sano simplemente porque la molestia se perciba en esa zona.
10. Un traumatismo antiguo puede dar síntomas tiempo después
Un golpe en un diente puede producir cambios que no siempre aparecen inmediatamente.
En ocasiones la pieza parece recuperarse y meses o años después presenta alteraciones.
Por eso es importante comentar cualquier antecedente de traumatismo, incluso aunque haya ocurrido hace mucho tiempo.
Especialmente cuando el diente empieza a cambiar de color o sensibilidad.
“Pero no veo ninguna caries”: ¿puedo descartarla?
No.
Las caries no siempre aparecen como un agujero oscuro claramente visible.
Las lesiones interproximales pueden encontrarse entre dos dientes y resultar imposibles de observar frente al espejo.
Otras pueden estar ocultas alrededor de una restauración.
Por eso una exploración profesional puede ser necesaria para descartarlas.
¿Hace falta una radiografía?
Depende del caso.
Cuando la exploración no permite determinar el origen o necesitamos estudiar zonas que no podemos observar directamente, una radiografía puede aportar información.
No todos los dolores de muela requieren exactamente las mismas pruebas.
Estas deben realizarse cuando existe una indicación clínica.
¿Qué pasa si el dolor aparece únicamente al morder?
Puede existir una fisura, una sobrecarga, inflamación alrededor de la raíz u otras causas.
El momento exacto también aporta información.
No es lo mismo que duela al ejercer presión que notar una punzada al liberar la mordida.
Explicar estos detalles durante la consulta puede resultar muy útil.
¿Y si duele sin hacer absolutamente nada?
El dolor espontáneo merece atención.
Una pieza que empieza a doler mientras estás sentado, trabajando o incluso durmiendo puede presentar una situación diferente a una simple sensibilidad.
Especialmente si el dolor es intenso o recurrente.
No conviene esperar indefinidamente a que desaparezca por sí solo.
¿Por qué algunas muelas duelen más por la noche?
Cuando nos tumbamos y disminuyen las distracciones, determinados dolores pueden percibirse con mayor intensidad.
También pueden influir cambios en la presión sanguínea y otros factores.
Si una muela empieza a despertarte repetidamente, conviene realizar una valoración.
El dolor nocturno puede aportar información importante sobre el estado de la pieza.
¿Puedo tomar analgésicos y esperar?
Los analgésicos pueden reducir temporalmente el dolor, pero no solucionan la causa.
Si existe una fisura, una infección o una inflamación pulpar, el problema puede continuar evolucionando aunque momentáneamente te encuentres mejor.
Además, la medicación debe utilizarse siguiendo las indicaciones adecuadas y teniendo en cuenta las circunstancias de cada paciente.
¿Necesitaré una endodoncia?
No necesariamente.
El dolor de muela puede tener muchas causas y una endodoncia únicamente está indicada cuando existe una afectación pulpar que realmente lo requiere.
Una sobrecarga, una encía inflamada o una pequeña restauración alta necesitan soluciones completamente diferentes.
Por eso el diagnóstico debe realizarse antes de decidir el tratamiento.
¿Y si el dolor desaparece solo?
Que desaparezca es una buena noticia desde el punto de vista de los síntomas, pero no siempre significa que la causa haya desaparecido.
Algunos problemas dentales producen molestias intermitentes.
Una muela puede doler durante varios días, dejar de hacerlo y volver a molestar semanas después.
Si el episodio ha sido intenso o se repite, conviene revisarlo.
¿Cuándo deberías acudir al dentista?
Conviene realizar una valoración cuando el dolor dura varios días, aumenta o vuelve repetidamente.
También si existe:
- dolor intenso al morder;
- sensibilidad que permanece después del frío o calor;
- inflamación;
- un bulto en la encía;
- mal sabor;
- fiebre;
- fractura visible;
- movilidad dental;
- o dolor que te despierta durante la noche.
Si aparece una inflamación facial importante, fiebre o dificultad para tragar o respirar, es necesaria una valoración urgente.
En Clínica Dental Ríos Alcaide, en Écija, podemos estudiar tanto la pieza que parece doler como los tejidos y dientes próximos para identificar de dónde procede realmente la molestia antes de plantear un tratamiento.
Porque cuando una muela duele pero no ves ninguna caries, no significa que el dolor sea imaginario ni que necesariamente exista una caries escondida. Hay muchas estructuras capaces de provocar síntomas similares, y saber exactamente cuál está afectada es lo que permite tratar la causa y no simplemente el dolor.