Te cepillas los dientes y, al escupir, ves un poco de sangre. No tienes dolor, puedes comer con normalidad y quizá ni siquiera notes las encías especialmente inflamadas. Como ocurre únicamente durante el cepillado, es fácil pensar que simplemente has apretado demasiado con el cepillo.
Puede ocurrir de manera puntual, pero cuando las encías sangran al cepillarse de forma habitual, conviene averiguar por qué.
La acumulación de placa bacteriana y la inflamación gingival se encuentran entre las causas más frecuentes. También pueden influir el sarro, una técnica de higiene demasiado agresiva, la acumulación entre los dientes o determinados problemas periodontales.
Y existe una idea especialmente importante: una encía puede estar inflamada sin doler.
¿Es normal que las encías sangren al cepillarse?
No debería considerarse normal cuando sucede de manera habitual.
Un pequeño traumatismo puntual puede provocar algo de sangre un día concreto.
Por ejemplo, si has utilizado el hilo dental bruscamente o has ejercido demasiada presión con el cepillo.
La situación cambia cuando el sangrado aparece prácticamente cada vez que realizas la higiene.
¿Por qué sangran si no me duelen?
Porque la inflamación gingival no siempre produce dolor.
Los tejidos pueden presentar cambios y una mayor tendencia al sangrado sin generar molestias importantes.
Esto explica por qué muchas personas conviven durante meses o incluso años con encías que sangran y terminan considerándolo una característica normal de su boca.
La ausencia de dolor no garantiza que los tejidos estén completamente sanos.
1. La placa bacteriana es una de las principales causas
Sobre los dientes se forma continuamente una película de bacterias.
Si no se elimina correctamente, puede acumularse especialmente junto al margen de las encías y entre las piezas.
Los tejidos reaccionan frente a esta acumulación.
La encía puede aumentar ligeramente de volumen, adquirir un tono más rojizo y sangrar con mayor facilidad.
¿Qué es la gingivitis?
La gingivitis es una inflamación de las encías que suele estar relacionada con la acumulación de placa bacteriana.
El sangrado es uno de sus signos característicos.
También puede existir enrojecimiento, inflamación o sensibilidad.
Sin embargo, algunas personas no presentan prácticamente ninguna molestia.
¿Puede mejorar una gingivitis?
Cuando la inflamación está limitada a la encía y se controla adecuadamente la causa, puede mejorar.
Para ello es fundamental conseguir una buena eliminación de placa.
En determinados casos también es necesario retirar depósitos que no pueden eliminarse mediante la higiene doméstica.
Por eso identificar el problema en fases tempranas resulta especialmente útil.
2. El sarro puede mantener las encías inflamadas
Si la placa permanece durante suficiente tiempo puede mineralizarse y convertirse en cálculo o sarro.
Una vez formado, queda adherido a la superficie dental.
Además, su textura rugosa facilita que se acumule nueva placa.
Cuando existe sarro alrededor o debajo del margen gingival, la inflamación puede mantenerse aunque te cepilles todos los días.
¿Puedo eliminar el sarro cepillándome más fuerte?
No.
Una vez mineralizado, el cálculo no se elimina correctamente mediante el cepillado doméstico.
Aumentar la fuerza tampoco ayuda.
De hecho, ejercer demasiada presión puede irritar los tejidos y contribuir a otros problemas.
Cuando existe sarro, debe eliminarse profesionalmente cuando esté indicado.
3. Cepillarte demasiado fuerte también puede provocar sangrado
No todo sangrado tiene necesariamente un origen inflamatorio.
Un cepillado agresivo puede lesionar la encía.
Si utilizas además unas cerdas inadecuadas o realizas siempre movimientos muy fuertes sobre la misma zona, puedes provocar pequeños traumatismos.
En estos casos conviene corregir la técnica.
Cepillar más fuerte no significa limpiar mejor
La eficacia depende de conseguir que las cerdas lleguen correctamente a las superficies y al margen gingival.
No de ejercer la máxima presión posible.
Una higiene demasiado agresiva puede resultar contraproducente.
El objetivo es eliminar la placa sin lesionar los tejidos.
4. El sangrado puede proceder de los espacios entre los dientes
El cepillo convencional tiene dificultades para acceder completamente a determinadas superficies interdentales.
Por eso puede existir acumulación entre las piezas aunque la parte visible de los dientes parezca perfectamente limpia.
La papila interdental puede inflamarse y sangrar.
En estos casos la higiene entre los dientes adquiere especial importancia.
¿Qué ocurre si no utilizo hilo dental?
Depende de las características de tus espacios interdentales.
Puede ser necesario utilizar hilo, cepillos interproximales u otras herramientas.
No existe una única opción adecuada para todo el mundo.
Lo importante es que las superficies entre las piezas también reciban una higiene eficaz.
¿Por qué sangra cuando empiezo a utilizar hilo?
Si existe inflamación, el tejido puede sangrar fácilmente al entrar en contacto con el hilo.
Esto hace que algunas personas lo abandonen inmediatamente.
Sin embargo, dejar de limpiar completamente esa zona puede permitir que continúe acumulándose placa.
La clave es utilizar una técnica correcta y observar cómo evoluciona la encía.
Aunque el hilo también puede hacerte daño si lo utilizas mal
Cuando existe un contacto estrecho entre dos dientes, el hilo puede entrar de golpe.
Si impacta repetidamente contra la papila, puede producir pequeñas lesiones.
Debe introducirse de forma controlada y adaptarse a la superficie lateral de cada pieza.
No debería utilizarse como si estuviéramos “serrando” la encía.
5. La comida atrapada puede provocar un sangrado localizado
A veces no sangran todas las encías.
Únicamente aparece sangre entre dos dientes concretos.
Si los alimentos quedan atrapados continuamente en ese espacio, pueden presionar la papila y mantenerla inflamada.
El paciente suele notar que después de comer necesita limpiar siempre exactamente el mismo punto.
¿Por qué puede quedarse comida siempre en el mismo sitio?
Puede existir un cambio en el contacto entre los dientes.
También pueden influir restauraciones, movimientos dentales o alteraciones de las superficies.
Cuando esto sucede comida tras comida, conviene estudiar la zona.
Retirar los restos resuelve momentáneamente el problema, pero no explica por qué siguen entrando.
6. La periodontitis también puede producir sangrado
La periodontitis afecta a los tejidos que proporcionan soporte a los dientes.
Puede producir pérdida de inserción y hueso.
El sangrado puede formar parte de sus signos, aunque la enfermedad no se comporta igual en todos los pacientes.
Y, nuevamente, puede existir sin dolor intenso.
Gingivitis y periodontitis no son lo mismo
Esta distinción es importante.
En la gingivitis existe inflamación de la encía sin la pérdida de soporte característica de la periodontitis.
Cuando existe periodontitis, están afectados tejidos más profundos.
Diferenciarlas requiere una valoración periodontal y no puede hacerse correctamente únicamente observando cuánto sangran las encías.
¿Qué otros signos pueden acompañar a la periodontitis?
Pueden aparecer retracciones, movilidad o cambios en la posición de los dientes.
Algunas personas observan nuevos espacios entre las piezas.
También puede existir acumulación de sarro o mal sabor.
Sin embargo, no es necesario presentar todos estos signos para que exista un problema periodontal.
¿Qué pasa si solo sangra una encía?
Cuando siempre sangra exactamente el mismo punto, suele ser útil buscar una causa localizada.
Puede existir placa o sarro, comida impactada, una restauración que dificulta la higiene o un problema periodontal localizado.
También conviene revisar los dientes próximos.
El hecho de que el resto de la boca no sangre no convierte ese punto en algo normal.
¿Y si me sangra toda la boca?
Un sangrado más generalizado puede relacionarse con una inflamación gingival extendida.
Conviene valorar el nivel de higiene, la presencia de cálculo y el estado periodontal.
También hay que tener en cuenta la historia médica y la medicación del paciente.
No todas las causas pueden determinarse simplemente por la distribución del sangrado.
¿Puede una caries provocar sangrado de encías?
Una caries no suele ser la causa directa.
Sin embargo, una lesión situada entre dos dientes puede modificar la anatomía y favorecer la acumulación de placa o alimentos.
La encía próxima puede terminar inflamándose.
Por eso un sangrado muy localizado también puede justificar la revisión de las superficies dentales próximas.
¿Por qué me sangran al comer alimentos duros?
Una encía inflamada puede reaccionar al contacto y la presión de los alimentos.
También puede existir una pequeña lesión traumática.
Si siempre ocurre en el mismo espacio, conviene observar si se queda comida atrapada.
La repetición aporta información sobre la causa.
¿El embarazo puede hacer que sangren más?
Los cambios hormonales durante el embarazo pueden modificar la respuesta de las encías frente a la placa.
Algunas mujeres presentan mayor inflamación y sangrado durante esta etapa.
Esto no significa que haya que asumirlo como inevitable.
Mantener una buena higiene y realizar los controles indicados continúa siendo fundamental.
¿Algunos medicamentos pueden influir?
Sí.
Determinados tratamientos pueden modificar la tendencia al sangrado.
Por ejemplo, es importante informar al dentista si tomas medicamentos anticoagulantes o antiagregantes.
Nunca debes suspenderlos o modificar la dosis por tu cuenta.
La información médica forma parte de la valoración del sangrado.
¿Y si sangran espontáneamente sin cepillarme?
Un sangrado espontáneo merece especial atención.
Puede existir una inflamación importante u otros factores que necesiten estudio.
Si ocurre repetidamente, es abundante o aparece junto con sangrados en otras partes del cuerpo, conviene comunicarlo también al profesional sanitario correspondiente.
No debería atribuirse automáticamente a haberse cepillado mal.
El tabaco puede hacer que sangren menos aunque exista enfermedad
Este punto puede resultar sorprendente.
El tabaquismo puede modificar la respuesta vascular de los tejidos y hacer que determinados signos inflamatorios sean menos evidentes.
Por eso un fumador puede presentar enfermedad periodontal sin un sangrado tan llamativo.
No sangrar no significa automáticamente tener unas encías sanas.
¿Debo dejar de cepillarme si sangran?
En general, no.
Si la causa es la acumulación de placa, dejar de limpiar la zona puede favorecer que continúe la inflamación.
Lo adecuado es mantener una higiene cuidadosa sin ejercer una presión excesiva.
Si existe dolor importante o el sangrado es persistente, conviene valorar la causa.
¿Qué cepillo debería utilizar?
La elección depende de las características de cada paciente.
En general, no necesitamos cerdas extremadamente duras para conseguir una buena higiene.
La técnica y la presión son fundamentales.
Si tus cepillos terminan completamente abiertos o deformados en poco tiempo, quizá estés ejerciendo demasiada fuerza.
¿Sirven los colutorios para dejar de sangrar?
Un colutorio no debería utilizarse para ocultar el síntoma sin conocer la causa.
Determinados productos pueden estar indicados durante periodos concretos y en situaciones específicas.
Pero no eliminan el sarro ni sustituyen una higiene adecuada.
Si existe un problema periodontal, el tratamiento debe dirigirse al origen.
¿Y las pastas específicas para encías?
Pueden formar parte de una buena rutina, pero no sustituyen la eliminación mecánica de la placa.
Cambiar de pasta no resolverá por sí solo un depósito de cálculo o una periodontitis.
Lo importante es identificar por qué sangran los tejidos.
Después pueden recomendarse los productos más adecuados.
¿Cuánto tiempo deberían tardar en dejar de sangrar?
Depende de la causa.
Un pequeño traumatismo puede mejorar en pocos días.
Cuando existe inflamación por placa, debería observarse una evolución favorable al conseguir una higiene eficaz.
Si pasan los días y las encías continúan sangrando de la misma manera, conviene revisarlas.
¿Cómo se estudia el estado de las encías?
La valoración periodontal no consiste únicamente en mirar su color.
Puede estudiarse el sangrado, la profundidad alrededor de las piezas, la presencia de cálculo y otros signos.
Cuando está indicado, las radiografías ayudan a valorar el soporte óseo.
Todo ello permite diferenciar una inflamación superficial de un problema periodontal más avanzado.
¿Cuándo conviene pedir una revisión?
Un pequeño sangrado puntual después de utilizar el hilo bruscamente puede deberse a un traumatismo.
Conviene realizar una valoración cuando las encías sangran repetidamente al cepillarse durante varios días o semanas, especialmente si no existe una causa evidente.
También si aparecen inflamación, retracción, movilidad dental, mal sabor o sangrado espontáneo.
En Clínica Dental Ríos Alcaide, en Écija, podemos valorar el estado de las encías y los tejidos que sostienen los dientes para determinar qué está provocando el sangrado y si existe un problema periodontal que necesite tratamiento.
Porque ver sangre al cepillarte y no sentir ningún dolor puede hacer que le restes importancia. Sin embargo, las encías no necesitan doler para avisar de que algo está cambiando. Cuando el sangrado deja de ser puntual y empieza a repetirse, merece la pena averiguar qué lo está provocando.